
Las personas son muy crueles, todas. Algunas son crueles a posta, otras, lo son inconcientemente. Por ejemplo, una vez hubo una chica, que soñaba con ser algo mas. Siempre quiso destacar, que la gente supiera que existia. Y ella sabía que algún día, a base de sudor y lagrimas, seria alguien. Si creía en el destino, ella sabía que había uno especial para ella. Pero la vida pone muchos obstaculos de por medio. Con el tiempo, la pequeña soñadora crecio y se aprendio a no fiarse de las apariencias, a elegir bien a los amigos, y, sobretodo, aprendió a no confiar. Su familia la apoyaba, pero en parte. Sus padres siempre estaban apoyandola, sus tías y sus abuelos. Su hermana era mas pequeña que ella por cinco años, y para males, tenía una pequeña enfermedad. Eso la reconcomía por dentro. Tambien había aprendido a vivir con ello. La rabia la invadia cada vez que pensaba en ello. Una niña apenas de 10 años no se merecía estar enferma. No se merecía no poder celebrar su cumpleaños rodeada de amigos en una pizzeria de moda con un castillo inchable. No se merecía tener que pasar el resto de su vida a base de medicamentos y de medicos estupidos que se dedican a dar esperanzas a su familia para que despues se las quiten de las manos a base de golpes. Aunque tenía que admitir, que eso le daba fuerzas para saber que tenía que ser alguien en la vida, que tenía que trabajar duro y conseguir sus sueños para poder ayudar a su hermana y a sus padres. Hubo momentos en los que se sintió perdida, atada a un mundo que ella no había elegido. ¿Y si su hermana no mejoraba nunca? Llegaría un momento en el que sus padres no podrían solos con ella. ¿Se quedaría atada a una pequeña ciudad sin salida al gran mundo de los “alguien” por su hermana? Desde luego, no etsaba dispuesta a dejar a su hermana en manos de ningun desconocido. Si no puede salir de su pequeña ciudad, no saldrá. En momentos de bajón, se pensaba atada. Pero haría lo que fuera por su hermana, incluso no cumplir sus sueños.
A parte de eso, otro gran peso se dejaba caer sobre sus hombros. Su familia era un encanto realmente, y no tenía reproches. Pero siempre habían existido las diferencias con si hermana. Pequeños detalles, sin importancia para las terceras personas, tal vez. Pero ella las notaba, y le dolían como pequeñas agujas en el corazón. Un regalo demás, una queja, una broma o una palabra equibocada. Por ejemplo; su tía siempre le traía regalos a su hermana. Es verdad que algunas veces, iba con ella de compras y le regalaba muchas cosas. No le importaba que no le trajera regalos, es más, no le hacían falta ni queria regalos. Pero al menos el detalle. O por ejemplo; su hermana estaba resfriada y la abuela fue a su casa y al entrar por la puerta, ella le pregunto “¿Que haces aquí?” y la abuela le contesto “He venido a ver a mi niñ....a todos ustedes” corrigió. Pero ella se dió cuenta de la diferencia.
Pero, todo lo que os he contado, en realidad, le daba fuerzas para seguir adelante, sabía que si existía el destino, habia uno para ella. Ella estaba destinada a hacer algo importante. Y si no lo estaba, lo probocaría. No estaba dispuesta a no ser nadie, a ser una abeja más del enjambre. Aunque le pusieran los peores baches del mundo, estaba dispuesta a saltarlos una y otra vez, a lebantarse despues de cada caída. Saldría adelante sola o acompañada. Y sería feliz. Y su hermana tambien lo sería. Y se curaría algún dia. Y tendría una vida normal como todos.
Todos los días nos pueden pasar cosas que cambien nuestro humor o nuestro animo. Yo tendría que aprender aún mucho, pero si algo si que había aprendido, era sacar la fuerza de los obstaculos.


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